Edad ósea

La edad ósea  hace referencia al grado de desarrollo de las estructuras óseas (grado de maduración ósea), comparándolo con los patrones referenciales para determinada edad cronológica, puede ser fundamental  con fines pronósticos, para estimar el desarrollo óseo final  (talla).

Para que se entienda mejor supongamos que un niño de 16 años (edad cronológica) es llevado al Pediatra porque es el más bajo de su clase; si la edad ósea coincide con la edad cronológica (16 años) significa que el desarrollo óseo casi se ha completado y que la posibilidad de que crezca más es escasa... en definitiva, será un niño bajo. Si por el contrario, el mismo niño tuviera una edad ósea de 12 años (retrasada con respecto a la cronológica) todavía sería posible el crecimiento de los huesos y de que el niño creciera  y llegase a tener una talla final aceptable.

Lo normal es que la edad ósea se corresponda, más o menos, con la cronológica. Ciertas enfermedades crónicas pueden retrasar la edad ósea. Por otra parte, algunos fármacos (corticoterapia prolongada) pueden adelantarla condicionando baja talla final.

La edad ósea (estimación del grado de madurez ósea) se calcula por medio de una radiografía de mano y carpo  izquierdo (carpograma)  tomada en proyección anteroposterior (AP) evaluando los centros de osificación que luego se comparan con la edad cronológica del niño.  Se recomiendan el método de Greulich y Pyle (atlas de radiografías en distintas etapas madurativas) y el de Tanner y Whitehouse (se asigna a cada hueso un puntaje proporcional a cada estadio madurativo) .

Finalmente, existen otras utilidades de la edad ósea como son la predicción de la talla final en el niño sano, el conocer la repercusión de una enfermedad crónica en el desarrollo óseo, etc.

Las anomalías ortopédicas mas frecuentes en los niños asientan en la columna vertebral, caderas y miembros inferiores. La detección de escoliosis es una indicación frecuente de radiografía de la columna vertebral. Debe realizarse radiografía total anteroposterior descalzo y en bipedestación, incluyendo crestas iliacas en adolescentes, debido a que la aparición y fusión o no del núcleo apofisiario de la pala iliaca, es un parámetro de pronóstico y evolutividad de la escoliosis o tests de Risser. Puede complementarse con otras técnicas como radiografía lateral para valorar xifosis, radiografías dinámicas para valorar curvatura primaria, radiografías en decúbito y radiografías de extremidades inferiores cuando se sospecha dismetría

 

Carpograma

El Carpograma es una técnica radiográfica simple que permite visualizar todos los huesos de la mano, muñeca (carpo)  y porción distal del antebrazo (radiocubital), como el proceso de crecimiento implica la formación de hueso que se hace a través del llamado cartílago  y este no se ve en la radiografía por ser un tejido blando, ha permitido comparar este proceso llamado osificación el cual varia según la edad, con la edad del niño y este dato ser comparado con la talla adquirida de este y permite al médico con experiencia en la interpretación del carpograma establecer pronósticos estaturales finales.

El carpograma es un método de ayuda en la evaluación de los trastornos de crecimiento y no es por si un instrumento diagnóstico.

Cuanto mayor sea el retraso del carpograma comparado con la edad del niño y si este es sano, mayor será la reserva de crecimiento que tiene, sin embargo retrasos o aceleraciones muy grandes pueden estar relacionadas a algún tipo de alteración orgánica que deberá estudiar el médico.

Finalmente el carpograma evalúa el llamado Ritmo Maduracional que puede ser:  Acelerado, Promedio o Lento, siendo todos estos variantes de la normalidad en la mayoría de los casos. 

Niño de 3 meses

Niño de 7 años

 

 

 

Referencias:

1. Asociación Colombiana de Endocrinología Pediátrica

2. Asociación Española de Pediatría


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